
Cuando los gobernantes echan al suelo su sistema de educación conducen a su pueblo hacia el mundo de la ignorancia, hacia el peor de los crímenes de la humanidad.
Más imperdonable aún cuando esa manipulación de deseducar se hace de una manera sistemática. Con el fin de producir rebaños de siervo al servicio de los amos, o al servicio de los falsos gobernantes. No hay duda, el antídoto para acabar con ese mal es precisamente la Educación.
Esto llora ante los ojos del Creador cuando leemos “fracaso de las escuelas públicas es un negocio”, o de “alarmante la deserción o separación escolar”.
La Educación es un derecho humano, no tengo duda, y deseducar es un delito contra la humanidad porque es un acto cometido con la intención de causar grandes sufrimientos o atentar gravemente contra la integridad de la salud mental de las víctimas. Si queremos una mejor sociedad, no hay otra, tenemos que desarrollar, cuidar y defender un mejor sistema educativo, educar a un pueblo es algo positivo como quiera que se analice, venga de donde venga.
Desde casi medio siglo el sistema educativo en la isla ha sufrido un deterioro alarmante, cuya desigualdad ha producido exclusión social y pobreza. Por casi medio siglo el país ha estado a cargo de dos partidos, rojos o azules, esa es la historia. Son los responsables del desastre, los igualitos que con sus expresiones parecen no estar comprometidos a eliminar la falta de una educación efectiva, de sacarnos de las tinieblas de la ignorancia.
Lo que buscan nuevamente es el poder, basta ya, a ciegas no es la cosa, basta ya de los fariseos, hipócritas y farsantes, que limpian lo de fuera del vaso y del plato pero, por dentro están llenos de poder e injusticia.